Sobre

Mantener viva la llama.
Ecologismo, luchas sociales y política valenciana


1996 – 2026

Nunca he creído que los cambios políticos se expliquen por una sola decisión. Cuando una transformación es real, casi nunca irrumpe: se acumula. Se va formando a partir de conflictos persistentes, ideas que tardan en madurar, derrotas parciales y alguna victoria improbable que, con el tiempo, desplaza marcos que parecían intocables. En el País Valencià, el cambio de 2015 respondió a esa lógica lenta y coral. Fue el resultado de años de desgaste social, de luchas territoriales, de pérdida de legitimidad del poder y, sobre todo, de aprendizaje colectivo.

Vista con perspectiva, mi trayectoria carece de sentido como relato individual. Solo se entiende como parte de un hilo ecosocial que atraviesa tres décadas. Por eso, lo que sigue no se organiza en torno a cargos ni instituciones, sino alrededor de ciclos de movilización social. Las responsabilidades de todo tipo aparecen subordinadas a ese hilo principal, porque fue ahí —en la calle, en las plataformas, en los conflictos concretos— donde se produjo el aprendizaje político decisivo.

El liderazgo se aprende

1996 – 1999

Mi primera escuela de activismo fueron las organizaciones no gubernamentales ecologistas (ONG). A partir de 1996 coordiné el grupo de voluntariado de WWF València. Aquellos años marcaron un punto de partida fundamental: aprendí a comunicar, a organizar equipos, a hablar en nombre de posiciones colectivas y a sostener discursos complejos en el espacio público. El grupo creció en número, visibilidad e influencia, y esa etapa funcionó como una formación práctica e intensiva como portavoz y coordinador de organizaciones ecologistas.

Primer choque

1999 – 2004

En 1999 entré a formar parte del Consejo Asesor y de Participación en Medio Ambiente de la Comunitat Valenciana (CAPMA) como uno de los cuatro representantes del ecologismo social valenciano que, en aquellos años, tenía una considerable influencia. Fue el primer contacto estable con una institución. Desde dentro se hacía evidente la distancia entre la participación formal y la capacidad real de decisión. Acabé dimitiendo en 2004 cuando todas las personas que representábamos al ecologismo abandonamos el CAPMA junto a las universidades pública valencianas.

El agua como conflicto democrático

2002-2004

En 1999 entré a formar parte del Consejo Asesor y de Participación en Medio Ambiente de la Comunitat Valenciana (CAPMA) como uno de los cuatro representantes del ecologismo social valenciano que, en aquellos años, tenía una considerable influencia. Fue el primer contacto estable con una institución. Desde dentro se hacía evidente la distancia entre la participación formal y la capacidad real de decisión. Acabé dimitiendo en 2004 cuando todas las personas que representábamos al ecologismo abandonamos el CAPMA junto a las universidades pública valencianas.

Primer choque

1999–2004

A comienzos de la primera década de este siglo, las luchas del ecologismo valenciano se articularon en torno al agua. Eran los años de la especulación sin fin justificada por un irreal Trasvase del Ebro. Trasvases y embalses se presentaban como decisiones técnicas, ajenas al debate democrático.

En ese contexto se gestó la Xarxa de l’Aigua Clara. Éramos solo cuatro personas. Aquella experiencia fue decisiva. La red estaba impulsada por uno de los ecologistas más capaces del ámbito estatal, y trabajar a su lado me enseñó que un grupo muy pequeño de activistas, con rigor, determinación, ideas claras y constancia, puede cambiar cosas que parecen inalcanzables. Entre todas las personas y organizaciones implicadas conseguimos que no se llevara adelante el aberrante plan de trasvases de Aznar.

La aplicación práctica del conocimiento adquirido me llevó a formar parte, en 2005, como representante de las organizaciones ecologistas, de la Junta Rectora del Parque Natural de l’Albufera. En 2015 dimití, pues habíamos ganado la izquierda las elecciones. Fueron, también, años de colaboración permanente con Xúquer Viu a través de la Mesa pel Xúquer.

El territorio como campo de batalla

2004 – 2009

A partir de 2004, el territorio se convirtió en el eje central del conflicto. Urbanizaciones dispersas, campos de golf y Planes de Actuación Integrada marcaron un ciclo en el que el suelo dejó de ser un soporte físico para convertirse solo en mercancía. El modelo urbanístico dejó de ser un telón de fondo para convertirse en el núcleo del conflicto ecológico, político y social. Y alimentó la corrupción hasta convertirla en estructural.

Ese mismo año, ecologistas provenientes de diversas luchas impulsamos la creación de Compromís per Territori, una plataforma activa hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2009. Se pasó de la reacción caso a caso a movilizaciones conjuntas de decenas de miles de personas. Al mismo tiempo, formé parte del comité de expertos sobre territorio que entre 2007 y 2008, dirimió sobre los PAIs con golf y el modelo territorial, en el que representé al conjunto del ecologismo valenciano. Lideré al grupo de expertos opuestos al modelo depredador del PP, logrando la paralización de decenas de proyectos. Aquella fue la segunda gran victoria.

El clima como marco político

2007 – 2011

Ese mismo ciclo de movilización incorporó el cambio climático como marco transversal. En ese contexto nació Acció pel Clima, la primera plataforma unitaria que existió en el Estado español, en la que por primera vez convergían todas las ONG de un mismo territorio, junto con sindicatos, partidos de la izquierda transformadora y otras organizaciones implicadas en las luchas territoriales y en la protección del territorio.

Acció pel Clima fue la primera vez en que el impulso de un nuevo espacio de lucha fue responsabilidad mía. Fue también una prueba personal: saber si estaba a la altura de mis predecesores. Lo coordiné hasta 2011. En 2010 editamos el libro Territori Valencià i Canvi Climàtic. El cambio climático dejó de ser un problema proyectado hacia el futuro para convertirse en una clave política del presente.


Zarra, y cambiar lo que ya estaba decidido
El modelo energético determina el futuro

2009 – 2011


Entre 2009 y 2011 acepté un reto destinado al fracaso: coordinar la campaña contra el Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares en Zarra. Ya estaba coordinando la reactivación de Tanquem Cofrents, la plataforma antinuclear valenciana. El resultado fue que el almacén no se construyó. Ni en Zarra ni en ninguna otra parte. Fue la tercera gran victoria del ciclo ecosocial.

El 15M y los límites del crecimiento

2011 – 2014

El 15M condensó mis años de luchas previas contra la corrupción, el urbanismo depredador y el vaciamiento democrático, junto con la participación en las luchas contra la globalización neoliberal. Mi implicación, que acabó siendo muy activa, empezó a través de los debates que tenían lugar en las plazas y en los que se planteaban preguntas sobre otros modelos económicos compatibles con mantener el equilibrio con el planeta.

En ese ciclo impulsamos la introducción del decrecentismo como propuesta económica, situando los límites materiales en el centro del debate político. Se trataba de plantear alternativas al capitalismo depredador que nos está abocando a una crisis sistémica global. En Marinaleda, en octubre de 2011, durante el cuarto encuentro abierto del 15M, planteamos la teoría del decrecentismo como marco socioeconómico del movimiento, y fue aprobada por amplio consenso de la asamblea.


Traducir la movilización en programa

2012 – 2015

A finales de 2012 entré en el grupo parlamentario Compromís como coordinador del área de medio ambiente. Era, entendí, un paso lógico, tras veinte años de trabajar en movimientos sociales, llevar lo aprendido a lo institucional. En 2015 redacté el programa electoral de medio ambiente, que suponía el paso del enfoque conservacionista al transformador y que se incorporó al primer Botànic, traduciendo a política pública una parte sustancial del trabajo previo en el ecologismo social.

Ser coherente

2015 – 2019

Una vez conseguido el cambio de gobierno, tuve claro que mi trayectoria lógica era seguir siendo la conexión del activismo con lo institucional. Entendí que continuar la interlocución con los movimientos sociales y, por tanto, no entrar en mi caso en la estructura del nuevo Consell, era prioritario. Opté por seguir apoyando el cambio con todas mis capacidades, trabajando desde Les Corts Valencianes.

Sostener el hilo

2020 – 2026

En mayo de 2020 asumí la coportavocía de Verds-Compromís. Tras las elecciones de 2023 participé de forma permanente en la reconstrucción estratégica del proyecto. En 2023 pasé a ser secretario general de Verds-Compromís y, ese mismo año, coportavoz nacional de Compromís.

Está siendo un periodo excepcionalmente duro. Ser ecologista social implica una confrontación constante con el poder —el real, el económico—. Aun así, los últimos cuatro años son especialmente difíciles: el lawfare ejercido contra una compañera excepcional y su equipo; la pérdida del gobierno tras el adelanto electoral; la llegada de la ultraderecha y del negacionismo climático al Consell.

En 2024 como consecuencia de décadas de depredación del territorio, de la incapacidad y la criminal frivolidad de un gobierno negacionista ocurrió, como consecuencia, la peor tragedia vivida en un siglo por el pueblo valenciano. La miserable actuación del gobierno de Mazón durante el 29 de octubre, y los días posteriores, de 2024, es algo que quienes habitamos l’Horta Sud nunca olvidaremos.

2026

30 años de luchas y seguimos

Mientras esté en condiciones. haré todo lo que esté a mi alcance para que la Transición Ecológica Justa, hoy una lucha de clases desplace al capitalismo terminal que está haciendo que su continuidad sea incompatible con la de la vida en el planeta.

En 2020 también empecé a publicar artículos de opinión, regularmente, en prensa y en X, y en ello sigo. En este blog están recogidos los artículos, capítulos y prólogos de libros que he escrito estos últimos años.

Reflexiones Profundas desde la Lucha Ecológica y Social

Un espacio dedicado a analizar la crisis ambiental desde una perspectiva de clase y justicia social, ofreciendo ideas críticas y activismo comprometido.

Visión crítica de la ecología desde la lucha de clases.

Analizamos cómo las desigualdades sociales influyen en la degradación ambiental y proponemos caminos para un cambio justo y sostenible.

Compromiso con el activismo y la justicia ambiental.

Presentamos herramientas y experiencias que conectan la defensa del planeta con la emancipación social.

Perspectivas inclusivas para un futuro sostenible.

Abordamos temas ecológicos integrando las voces de las comunidades trabajadoras y marginadas para impulsar soluciones colectivas.