
En su ensayo “Ill Fares the Land”, publicado en 2010, el historiador Tony Judt, empieza recordando que “sabemos lo que cuestan las cosas, pero no tenemos ni idea de lo que valen”. Y en la conclusión de éste, sitúa en la década de los años 80 del pasado siglo, con el egoísmo amoral de Thatcher y Reagan, el inicio de las décadas marcadas por la hegemonía del pensamiento neoliberal en la que las “fantasías de prosperidad personal desplazaron cualquier interés por la justicia social o la acción colectiva”. Un buen diagnóstico de no ser porque llegaba muy tarde.