Impedir la catástrofe no significa que algo haya ido bien

Impedir la catástrofe no significa que algo haya ido bien. Hubiera sido una catástrofe política que la cumbre europea para acordar el fondo de reconstrucción terminara sin acuerdo abocando a la Unión Europea a convertirse, ya sin disimulo alguno, en un tratado de libre comercio inspirado en el neoliberalismo más insolidario. Porque lo que hemos visto en estas negociaciones es una perversión en el uso del lenguaje: se llaman frugales a estados, como los Países Bajos, cuyos gobiernos actúan como portavoces de los lobbies que defienden políticas neoliberales de privatizaciones de servicios públicos esenciales, desregularización del empleo y que impiden el efecto redistribuidor que tienen los impuestos.