
La economía neoliberal, hegemónica durante cuatro décadas, ha revelado no ser más que ideología sostenida por una persistente campaña de propaganda. La curva de Laffer era su conjuro mágico, tan narcótico que la socialdemocracia lo asumió. El día que escuché por primera vez que “bajar impuestos también es de izquierdas” pensé que eso sí era el fin de la Historia.